De Jalisco a Alaska: la memoria de los migrantes que hicieron de los restaurantes una nueva geografía
En el marco del III Coloquio de Avances de Investigación de Estudios Regionales de la Costa Sur, “Diálogo académico para el desarrollo de la Costa Sur”, la Mtra. Ana María de la O Castellanos Pinzón, Rectora del Centro Universitario de la Costa Sur, presentó la ponencia “Memoria y diáspora de los restauranteros. Los jaliscienses en Estados Unidos”, una investigación que recupera las experiencias, redes familiares y trayectorias de migrantes jaliscienses que, con el paso de las décadas, llevaron su cultura y gastronomía a distintos puntos de Estados Unidos. “Realmente, en el occidente de México, a lo largo de casi ya un siglo, ha sido escenario de un fenómeno histórico, como es la migración de sus habitantes hacia Estados Unidos”, señaló.
Ante estudiantes, académicos e investigadores, la Rectora destacó que la migración forma parte de la historia cotidiana de numerosas familias de la región. Incluso invitó al público a levantar la mano para identificar quiénes habían tenido una experiencia migratoria o tenían familiares viviendo en Estados Unidos. A partir de esta interacción explicó que, generación tras generación, se han construido redes de parentesco y paisanaje que facilitan nuevos procesos migratorios. “La migración ya es parte de la cultura o de los hábitos de las familias”, afirmó, al referirse a elementos como las llamadas telefónicas, las remesas, los viajes, el idioma y el retorno de quienes migraron.
Uno de los ejes centrales de la ponencia fue la transformación de esa migración en una diáspora de restaurantes mexicanos, particularmente protagonizada por habitantes de la región de Unión de Tula y otros municipios del Occidente de Jalisco. La investigadora explicó cómo los primeros destinos se concentraron en California y Washington, pero posteriormente las redes construidas por los propios migrantes permitieron extenderse hacia Alaska, Colorado, Texas, las Carolinas, Massachusetts, Nebraska, Idaho, Georgia, Nueva York y Hawái, entre otros lugares. “Esas redes son particularmente de paisanaje y familiares”, explicó la Rectora.
La experiencia de los jaliscienses en Alaska ocupó un lugar especial en su exposición. La Mtra. Ana María de la O relató cómo algunos migrantes llegaron inicialmente para trabajar en restaurantes durante las temporadas turísticas y, posteriormente, buscaron otras fuentes de empleo, incluso en empacadoras de pescado, con el propósito de ahorrar y generar capital. Aquella experiencia, explicó, les permitió adquirir conocimientos, fortalecer redes y afrontar nuevos retos antes de regresar a otros puntos de Estados Unidos para convertirse en empresarios restauranteros. “Enfrentarse a todo tipo de realidades, o a realidades tan extremas como significó Alaska, es lo que les posibilita y les da también el carácter, la forma de afrontar retos, ya no solamente económicos”, expresó.
Finalmente, la Rectora subrayó que reconstruir esta historia ha sido posible gracias a la memoria y a la historia oral, mediante entrevistas y relatos de vida de los propios migrantes. Para ella, cada testimonio permite identificar rutas, vínculos familiares, aprendizajes y transformaciones que difícilmente podrían encontrarse únicamente en documentos. “Quienes trabajamos con la memoria de los sujetos consideramos que esta es la principal fuente para interpretar y explicar ese espacio y esa diáspora”, afirmó.
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“Piensa y Trabaja”
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Autlán, Jalisco, 1 de octubre de 2026
Texto y fotografía: Antonio Corona
